jueves, 1 de marzo de 2012

continuum…#12

Conexiones:
Jan Garbarek

Paul Winter

… el pintor alemán Matti Klarwein, autor de algunas de las más famosas portadas de discos (Bitches Brew, de Miles Davis, Abraxas, de Carlos Santana, entre otros), acostumbraba comprar cuadros malos (“cuanto más malo, mejor”) en los mercadillos y anticuarios, sin pagar por ellos más de 200 pesetas, menos de lo que podría costar una tela para pintar. Klarwein se preguntaba por qué esas obras eran malas, luego pintaba sobre ellas, corrigiéndolas, “mejorándolas” a su manera, y en algunos casos vendía el cuadro resultante, con dos firmas: la suya y la del autor primero. ¿A quién es atribuible la pintura resultante?...

 
… Si las puertas de la percepción se depurasen
todo aparecería a los hombre como realmente es: infinito.
Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver
todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna.
William Blake (Las bodas del cielo y el infierno)...

… el boca a boca, o el boca a oreja, hoy en día se llama Facebook y se llama Twitter…

los cantos de algunas ballenas son capaces de viajar miles de kilómetros; el rango de su voz puede abarcar un océano entero. Se desconoce la finalidad última de dichos cantos, si bien todo parece indicar que estos sonidos reflejados son usados para la navegación, para encontrar comida, para comunicarse entre ballenas alejadas entre sí (se ignora el contenido del mensaje) y para efectuar rituales de cortejo conducentes a un posible apareamiento. Además, la conciencia que de sí mismas tienen las ballenas obedece a los sonidos, más que a la visión.
Una de las amenazas más graves que padecen las ballenas es la creciente contaminación acústica de los océanos. Esta polución acústica se debe al ruido habitual de los barcos, pero también a las agudas ráfagas del sonar militar, que pueden asustar a las ballenas y producirles el síndrome de descompresión o envaramientos. El incremento en el radio de acción de los radares del hombre está estrechamente ligado a la reducción del mundo de las ballenas.
No es la única amenaza, aparte de la depredación de otros animales también están las redes de pesca comercial o los contaminantes. Sustancias tan aparentemente alejadas de los océanos, como los repelentes de insectos o los insecticidas que se utilizan en los campos, han aparecido en el esperma de algunas ballenas. Esta concentración contaminante puede pasar de la madre a la cría y así sucesivamente, con un efecto acumulativo, uniéndose a la polución que ingieren a diario con la comida (en el plancton y el krill), pudiendo ambas dañar el sistema inmunológico de estos animales, la cúspide de la cadena trófica marina, convertidos en auténticos vertederos tóxicos flotantes…

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