jueves, 3 de mayo de 2012

continuum...#19

conexiones
Comprar, tirar, comprar, documental de Cosima Dannoritzer

… “El número de mensajes de texto enviados cada día es mayor que la población del mundo. Si MySpace fuera un país, el número de usuarios registrados lo convertirían en el undécimo país más grande del mundo” (Michael G. Conner)…

… la ecuación de Drake o fórmula de Drake fue ideada por un radioastrónomo estadounidense de nombre cuasipirata, Frank Drake, para intentar estimar la cantidad de civilizaciones existentes en la Vía Láctea susceptibles de poseer emisiones de radio detectables. Drake partía de la idea de que para poder emitir una señal de radio es necesario que previamente exista una cierta capacidad de pensamiento y desarrollo tecnológico, lo que indicaría que estamos ante una civilización "inteligente". En 1974 el radioastrónomo envió un mensaje cifrado, casi una botella con un mensaje dentro, al espacio infinito por si alguien pudiera decodificarlo.
La fórmula de Drake:
N = R × fp × ne × fl × fi × fc × L
Incluye parámetros como el tiempo y otros tan difíciles de cuantificar como el número de estrellas o el número de planetas apropiados para la vida. Quizá por ello, la ecuación de Drake ofrece resultados muy distintos, desde una sola civilización (¿la nuestra?) a diez millones. A la vista del resultado, me pregunto si es muy inteligente intentar calcular el número de civilizaciones que hay en la Vía Láctea, o incluso escribir sobre ello.
Y mientras tanto, Frank Drake sigue esperando, aferrado a su telescopio, ese catalejo descomunal, por si llega una respuesta...

Twitter como símbolo de los tiempos: el pensamiento breve e intrascendente. En el futuro, todo el mundo será famoso por sus 140 caracteres (parafraseando a Andy Warhol)…

… frente a la denominada obsolescencia programada, una pequeña —y sin duda, obsoleta— bombilla sigue resistiendo en un parque de bomberos de Livermore (California). Desde 1901 lleva iluminando al mundo con su luz incandescente, hecho intolerable para los modernos gurús de la tecnología, que aseguran que las bombillas incandescentes, como la de Livermore, son poco eficientes y que consumen demasiada electricidad en relación a la cantidad de luz que emiten (por lo visto, una gran parte de la energía consumida se disipa en forma de calor). De hecho, en Europa está previsto que desaparezcan en 2012 y se sustituyan por bombillas de bajo consumo.
Cuando finalmente se apague la luz de la bombilla de Livermore, también se extinguirá una manera de hacer las cosas, esa que busca perpetuarse el mayor tiempo posible. Después de ella, en ese mundo a oscuras resultante surgirán nuevas maneras de arrojar luz, será probablemente una luz fulgurante pero con fecha de caducidad programada, condenada a convertirse en luz-chatarra a la vuelta de unos años, y luego en luz-basura…

Bombilla de Livermore

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