lunes, 12 de octubre de 2015

continuum…#37

conexiones
Jimi Hendrix
Are you experienced (pulsar aquí para escuchar el disco)



... «bug chasers» buscando una relación sexual que les permita infectarse con el virus del SIDA. «Gift givers» infectados de SIDA ofreciéndose «generosamente» a pasar su virus a otros. La oferta y la demanda se buscan y se encuentran en la Red de redes. La atracción del vértigo...

… «Morir es un instante eterno, tal vez» (Salvador Elizondo, “Farabeuf o la crónica de un instante)...

… si alguien se tomara la molestia de recorrer las redes de alcantarillado de todo el mundo y cartografiarlas, descubriría que todas y cada una de ellas están intercomunicadas entre sí, que conforman un mundo aparte, oscuro, sin fronteras, con un ecosistema propio…

… «Los intercesores, una irrealidad mostrándonos otra, como los santos pintados que muestran el cielo con el dedo. No puede ser que esto exista, que realmente estemos aquí, que yo sea alguien que se llama Horacio. Ese fantasma ahí, esa voz de una negra muerta hace veinte años en un accidente de auto: eslabones en una cadena inexistente, cómo nos sostenemos aquí, cómo podemos estar reunidos esta noche si no es por un mero juego de ilusiones, de reglas aceptadas y consentidas, de pura baraja en las manos de un tallador inconcebible...» (…) «Y había más que eso, había la intercesión, el acceso por las ilusiones a un plano, a una zona inimaginable que hubiera sido inútil pensar porque todo pensamiento lo destruía apenas procuraba cercarlo. Una mano de humo lo llevaba de la mano, lo iniciaba en un descenso, si era un descenso, le mostraba un centro, si era un centro, le ponía en el estómago, donde el vodka hervía dulcemente cristales y burbujas, algo que otra ilusión infinitamente hermosa y desesperada había llamado en algún momento inmortalidad. Cerrando los ojos alcanzó a decirse que si un pobre ritual era capaz de excentrarlo así para mostrarle mejor un centro, excentrarlo hacia un centro sin embargo inconcebible, tal vez no todo estaba perdido y alguna vez, en otras circunstancias, después de otras pruebas, el acceso sería posible. ¿Pero acceso a qué, para qué? Estaba demasiado borracho para sentar por lo menos una hipótesis de trabajo, hacerse una idea de la posible ruta. No estaba lo bastante borracho para dejar de pensar consecutivamente, y le bastaba ese pobre pensamiento para sentir que lo alejaba cada vez más de algo demasiado lejano, demasiado precioso para mostrarse a través de esas nieblas torpemente propicias, la niebla vodka, la niebla Maga, la niebla Bessie Smith. Empezó a ver anillos verdes que giraban vertiginosamente, abrió los ojos. Por lo común después de los discos le venían ganas de vomitar» (Julio Cortázar, Rayuela, capítulo 12)

… dos placas azules, casi idénticas, dispuestas sobre la misma pared rinden homenaje a dos vecinos extraordinarios, separados por dos siglos, que vivieron en los números 23 y 25 de Brook Street, en Londres.
En el número 23, y por 30 libras a la semana, vivió Jimi Hendrix, con su novia inglesa, Kathy Etchingham, entre 1968 y 1969 —así reza en la placa—. El genial guitarrista se forjó una reputación en Londres gracias a sus impresionantes directos en clubes como el Speakeasy, el Bag o'Nails o el Marquee, y también por sus conciertos en el resto del país. Aparte de vivienda, el apartamento del 23 de Brook Street fue usado por Hendrix para dar entrevistas, escribir nuevas canciones e incluso como local de ensayo. El 18 de septiembre de 1970 Jimi Hendrix moría, en extrañas circunstancias, en el hotel Samarkanda, de Notting Hill, a la temprana edad de 27 años.
En el número 25, y por 60 libras al año por la casa entera, vivió George Frideric Handel durante casi 40 años. Nacido en Alemania en 1685, Handel se marchó a Londres en 1710. Tanto le gustó la ciudad que se quedó a vivir en ella de manera permanente. En 1723 se mudó al 25 de Brook Street. Aquí escribió El Mesías y aquí murió en 1759.



Cuando Hendrix se enteró de que Handel había vivido allí, no tardó en encaminar sus pasos hacia la tienda One Stop Records en South Molton Street y a HMV en Oxford Street, y hacerse con todos los discos del compositor que pudo encontrar. Tiempo después, el guitarrista contaba un misterioso episodio: mientras se afeitaba en el baño, había visto algo reflejado en el espejo, algo parecido a un rostro desdibujado y fantasmagórico cubierto con una peluca blanca.

Handel House en Brook Street, 23-25 (Londres)

En la actualidad, ambos espacios se hallan interconectados. Handel House se abrió al público en noviembre de 2001, y el apartamento donde vivió Hendrix son las actuales oficinas administrativas, fuera del circuito de visitas del público…

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