martes, 21 de mayo de 2013

continuum…#33

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Lubomyr Melnyk 
KMH: Piano Music in the Continuous Mode

… el sábado 26 de abril de 1986 tuvo lugar el grave accidente de Chernóbil. Ese día, y debido a una sucesión de negligencias y fallos de diseño, se produjo una explosión del vapor acumulado dentro del núcleo, lo que provocó que el reactor 4 reventara y se liberara al aire material radiactivo (en torno a un 3,5% del material radiactivo acumulado). Se estima que la cantidad de radiactividad emitida fue 200 veces superior a la de las bombas atómicas lanzadas en Hiroshima y Nagasaki. Las autoridades reclutaron a un grupo de liquidadores (más o menos voluntarios) que, exponiéndose a altos niveles de radiación, fueron sofocando el incendio y taponando el reactor. El incidente obligó a evacuar a toda la población y se estableció una “zona cero”. Se ignora la cifra exacta de muertos que provocó la explosión; de hecho, es tal la disparidad que el número de víctimas podría estar entre los 30 y los 100.000, teniendo en cuenta los fallecidos por enfermedades derivadas del accidente.
En cuanto al reactor 4, el combustible que contenía (el 95%) acabó por fundirse con el metal, el cableado, el cemento, el cromo, el boro; o sea, todo lo que había dentro más todo lo que los liquidadores echaron encima para taparlo; formando así una suerte de magma radiactivo, una masa incandescente de 200 toneladas y de una naturaleza tan desconocida como inquietante, que sigue activo. Con el paso de los años, los diferentes isótopos radiactivos se han ido evaporando en función de su naturaleza, si bien todavía quedan. En cuanto al corium (el magma radiactivo), tras haberse obtenido todo tipo de datos (temperatura, humedad, densidad, concentración de gases, nivel de rayos gamma y beta…), los científicos desconocen lo que pasará con él. Es como un monstruo, tóxico y potente, un Frankenstein encerrado en su resquebrajado sarcófago de cemento, esperando el momento propicio para asomarse al mundo.

Extensión de la radiación del accidente de Chernóbil

Mientras se busca una solución definitiva a qué hacer con el magma nuclear del reactor 4, se está construyendo un nuevo sarcófago que sea capaz de contenerlo durante otros 100 años. ¿Qué habría ocurrido si aquel fatídico sábado 26 de abril de 1986 se hubiera escapado todo el material radiactivo? Teniendo en cuenta el estado actual, ¿podría volver a ocurrir una tragedia similar?...

Foto del reactor 4 tomada por Paul Fusco en 1997

… «¿Qué es todo cuento, al cabo, sino un capítulo más de la interminable historia de Scherezade, obligada a contar cada noche un cuento nuevo para no morir al día siguiente»? (Carlos Fuentes)...

… las grandes ciudades, convertidas en islas de calor donde la actividad generada por el hombre (tráfico, calefacción, aire acondicionado, industria…) conlleva una parte de energía desaprovechada. Dicha energía puede producir cambios en la circulación atmosférica global y afectar a otros lugares muy alejados geográficamente. El efecto es apreciable sobre todo en el hemisferio Norte, por ser en esta parte del mundo donde se produce más energía desaprovechada. Si bien en términos relativos y a nivel global dicho efecto es muy pequeño, a nivel regional sí que es perceptible…

… «Las pequeñeces son lo eterno, y lo demás, todo lo demás, lo breve, lo muy breve» (Antonio Porchia, Voces)

… la RFCM, la radiación del fondo cósmico de microondas, es un remanente de la gran explosión (Big Bang), observable en el rango de las microondas y que llega a la Tierra unos 13.800 millones de años después de haberse liberado (prácticamente la edad del universo). Contiene información de gran valor sobre el origen y la evolución del universo: la cantidad de materia y energía que hay en el universo, tipos de materia, cómo se formaron las galaxias y los cúmulos de galaxias en las que se albergan las estrellas, hacia dónde se dirige nuestro universo…

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